Los gatos pueden pelearse por varias razones que generalmente se resumen en dos: peleas de territorio y peleas por una hembra. Los gatos son altamente territoriales y tienen un gran instinto de lucha. Si los gatos que se pelean son los tuyos propios, intenta evitar las luchas territoriales poniéndoles areneros y comederos separados y en diferentes lugares de la casa y asegúrate que les dedicas a los dos las mismas atenciones.
Las peleas entre tus gatos deben frenarse cuanto antes utilizando premios para reforzar buenas conductas. Si la pelea es callejera, suele producirse entre gatos no castrados que pueden tener o contraer enfermedades infecciosas, lo que agravaría sus peleas.
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